El 4 d’octubre de 1971…

Este artículo complementa al capítulo 125 de Història de Xixona al carrer. El 4 d’octubre de 1975.

Como narraba nuestro cantautor, Francisco Arques, Paquitín sobre las nueve de la noche del día de Sant Francesc se declaró un incendio en el templo parroquial, que no fue visible hasta que a las once de la noche, más o menos, el médico Marcelo Mira y el practicante Julián Cabezos ,que habían salido a una urgencia, descubrieron los cristales de una de las ventanas laterales que había estallado en el suelo del carrer La Villa y el humo negro que salía por ellas. Rápidamente se repartieron el trabajo de avisar a la autoridad municipal y a los bomberos de Alicante. Tarea en la que colaboró activamente Inmaculada, la esposa de don Julián.

Altar Mayor tras el incendio

Rápidamente se declaró la alarma a la que acudieron raudos y veloces los bomberos de Alicante y Alcoy, la Guardia Civil, Policía Local, autoridades municipales y un buen número de vecinos, que con mucho esfuerzo pudieron sofocar las llamas sobre las 3,30h de la mañana.

Altar Mayor tras el incendio.

El panorama que encontraron las autoridades y vecinos al entrar en el templo parroquial y vislumbrar el Altar Mayor fue dantesco como resume el periodista de La Verdad cuando accedió en la mañana siguiente:  “Edificado sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo Jesús”. Se nos vino a la mente esta frase bíblica cuando atravesamos el umbral de la iglesia parroquial de Jijona (…). En el centro del presbiterio, enhiesto sobre escombros y cenizas, se mantenía el altar; hasta dos velones—bien que no de cera, sino de madera—se mantenían erguidos como si se terminara de apagar el fuego del sacrifico”.

Cúpula del presbiterio y bóveda de la nave central

La consternación y la preocupación se hizo patente entre los fieles que preguntaban a las autoridades y al clero parroquial, como recoge el periodista de La Verdad: “Una señora se acerca al párroco: “¿Se ha quemado la Inmaculada)”. Uno de los más afectados era el cura párroco, Francisco Munuera, quien sólo llevaba apenas tras años al mando de la feligresía jijonenca.

El fuego destruyó prácticamente todo el Altar Mayor, construido en madera y siguiendo el estilo barroco, por el artista valenciano, Carmelo Vicent, en 1948, tras ser destruido en la Guerra Civil.

Altar Mayor barroco. Fotografía anterior a la Guerra Civil

Para ello el artista reprodujo una fotografía del altar impresa en una publicación de la década de 1920.

(…)Sólo han quedado en pie cuatro columnas salomónicas, como si se hubieran erigido en refugio para cuatro de las ocho imágenes que había en el retablo

Estado en que quedó San Sebastián tras el incendio.

El fuego también afectó al de San Sebastián situado a su derecha y en el que milagrosamente la talla milagrosa del santo se chamuscó ligeramente; pero no fue consumida por el fuego. A partir de este momento sería considerado cariñosamente como Sant Sebastià el Negret.

Altar de San Sebastián antes del incendio

La Capilla de la Comunión y la nave central quedaron completamente ennegrecidas.

Capilla de la Comunión. Altar

Entre las autoridades que visitaron la iglesia estaba el arquitecto municipal, José Iváñez Baldó, l’arquitecte, quien confesó al periodista de La Verdad que la estructura del edificio no peligraba: “Si acaso la parte de bóveda del testero, que es la que ha soportado el calor más intenso. Ni siquiera creo que haya sufrido daño el maderamen del tejado, porque los muros y bóvedas son fuertes. De todas formas hay que examinarlo más despacio(…)”.

Capilla de la Comunión. Acceso a la sacristía

Tras la catástrofe comenzaron las obras de restauración del nuevo altar, que fueron encargadas a Octavio Vicent, hijo de Carmelo Vicent.  Los ritos litúrgicos fueron trasladados al convento de la Mare de Déu d’Orito.

Altar Virgen del Rosario

Pero esto es otra historia….

El 4 d’octubre de 1971

El 4 d’octubre de 1971

eren més o menos les onze de la nit

algú que passava va vorer eixir fum.

De moment tots van anar cap allí.

S’ha cremat l’esglèsia del meu poble vell.

S’han cremat les imatgens i no ha quedat res.

S’ha omplit de fum i han caigut les parets.

Perquè s’ha cremat si tots la volien bé.

Era tan bonica per fora i per dins.

Jo me la imagine qualquier Dijous Sant

tota plena de flors, de gent murmurant,

que ben arreglada l’han deixat este any.

Ja no vore més a eixa mare de Déu

que sempre em mirava de l’Altar Major,

eixos ulls tant clars que en donaven la llum,

quan estava sego i em faltava amor.

S’ha cremat l’esglesia del meu poble vell.

S’han cremat les imatgens i no ha quedat res.

S’ha omplit de fum i han caigut les parets.

El 4 d’octubre de 1971…

MÚSICA Y LETRA: Francisco Arques, Paquitín. TRANSCRIPCIÓN: Dorien

Bernardo Garrigós Sirvent, cronista de Xixona.

3 comentarios sobre “El 4 d’octubre de 1971…

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